Cuando ya veíamos la luz al final del túnel, la realidad nos confronta con un nuevo reto, de nuevo, sin precedentes: convivir con una nueva realidad por un tiempo muy superior para el que inicialmente estábamos preparados.

Si el confinamiento supuso un reto, la vuelta a esta nueva realidad no lo es menos, y es que compaginar un nuevo planning diario (por ejemplo; salidas en horarios determinados, nuevas rutinas laborales, los hijos dentro del hogar, etc.), junto con el distanciamiento social, rutina higiénica, incertidumbre, preocupaciones económicas y el miedo al contagio, podría generar niveles elevados de estrés.

Desconfinamiento, ¿qué? y ¿cómo?, miles de preguntas por resolver que mantienen a nuestro cuerpo en un vaivén de cambios, donde la sensación de control tambalea y la necesidad tan humana de anticipación, también. Desde luego, una muy buena oportunidad para aprender a manejarse con la incertidumbre, en realidad, es la vida misma, qué os voy a contar a vosotras: nos ocurre algo que nos para y confronta nuestra capacidad de control para enseñarnos a manejar la incertidumbre, en este caso, nos ha parado a todos a la vez.

El inicio del confinamiento estuvo marcado por la reacción normal de miedo, la dificultad para manejar la ansiedad, la vida dentro de casa, las relaciones familiares con los convivientes, la distancia con otros seres queridos, el miedo al contagio y a enfermar, la preocupación en torno al sostén económico, etc. Actualmente, continúan muchas de estas emociones, como el miedo a contagiar y ser contagiado, como reacción normal y que nos impulsa a protegernos. Además, muchas personas cuentan con un lastre de toda la situación vivida… como problemas económicos, familiares, y duelos complicados, entre un largo etc.

Sin embargo, confío plenamente en la resiliencia, esto es, la capacidad de salir fortalecido en condiciones adversas o traumáticas, y en la capacidad natural del ser humano para encontrar recursos que lo devuelvan al equilibrio. De hecho, estos casos constituyen más la norma que la excepción. Personas que han encontrado en sí mismas y en su entorno, recursos para manejar esta situación mejor de lo que ellas mismas hubieran imaginado. Probablemente, te puedas identificar con este perfil de personas, ¿sorprendido de ti mismo por el manejo que has realizado de la situación? ¿sorprendido de tus hijos?...

¿Cuáles serían algunas claves para lograr la resiliencia?

  • Volveré siempre a enfatizar la importancia de la búsqueda del sentido. El sentido de la vida en cualquier circunstancia que nos toque vivir, ayuda a crecer en la resiliencia. Dirigir tu vida hacia valores importantes para ti, en definitiva, genera bienestar y satisfacción, y reduce emociones que nos alejan de aquello que realmente valoramos.
  • Por otro lado, el apoyo social de calidad, saber encontrar este apoyo, valorarlo y dirigir nuestras acciones para mantenerlo en nuestra vida.
  • La capacidad para la introspección. Conocer nuestras emociones/pensamientos, reconocerlos, identificar su origen para gestionarlos mejor. Así mismo, la capacidad de autocrítica, tan importante para lograr la transformación.
  • La confianza en uno mismo y en la capacidad natural para reponerse de las situaciones difíciles. Saber pedir ayuda y recibirla.
  • Y entre muchas más cosas, el sentido del humor y la creatividad, permiten una buena adaptación a las nuevas circunstancias que la vida nos va presentando.

Os propongo un sencillo ejercicio experiencial:

Probablemente, ya has dado tu primer paseo después del confinamiento, te has percatado de ¿cómo se siente el sol y el viento en tu cara? ¿te has olvidado del móvil y de otros distractores, para conectarte con todos tus sentidos en la relajación de tu cuerpo mientras paseas, cómo es el medio que te rodea? Hay personas que me comentan que están descubriendo detalles de su barrio que desconocían, probablemente, antes pasaban por esos lugares mirando al suelo, pensando qué iban a hacer luego o simplemente, mirando el móvil.

Prepárate para las próximas cosas que degustarás de manera especial debido a esta situación. ¿Cómo sabe un abrazo? Aprovecha tu primer abrazo, prepárate para vivirlo con atención plena y decide quién será la primera persona con la que vivirás esta bonita experiencia. ¡Elige bien! ¡Ahora y siempre!

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AngelicaGarcia 250

Angélica García es licenciada en Psicología por la Universidad de Granada, especialista en Psicología Clínica (vía PIR) en el Hospital Regional de Málaga, con formación específica en Psicooncología de cáncer de mama por la Unidad de Psicooncología de l'Institut Català d'Oncologia de Barcelona (ICO). Actualmente, está cursando el tercer programa de Doctorado en Psicología de la Salud por la Universidad de Málaga.

Es Facultativa Especialista en Psicología Clínica del Hospital Parc Taulí de Sabadell, profesora referente de preparación PIR de la Academia APIR y psicooncólogo a Grup Àgata.